Eres algo a lo que puedo aferrarme,
pero eres como el humo
y rápidamente puedes desaparecer.
Eres tranquilidad en la noche
y pasión en la cama.
Eres observador,
paciente, tranquilo;
y eso nos complementa.
Eres la amarga cerveza
que acabó gustándome;
quise negar lo evidente,
hasta que con una mirada tuya,
tras haberla probado,
pude ser consciente
de que te quería.
Y necesito volver a esa mirada,
cómplice, tal vez
que entendía cada movimiento,
cada palabra.
Necesito volver a ti,
a todas aquellas veces
que hemos reído hasta ahogarnos,
a todas aquellas veces
que me dijiste
que todo saldría bien.
Porque tú eres
la confianza que tengo en mí;
tú has sabido aportarme eso.
(Es ahora cuando no puedo perderte).
No hay comentarios:
Publicar un comentario