Hoy es un día nublado
casi lluvioso
cualquiera diría que estamos en Galicia
pero aquí no hay playas
ni nada con lo que compararse.
Es un día húmedo,
donde el humo de cada calada
poco a poco se diluye
en el frío aire.
Todo el mundo anda con prisas
como si del fin del mundo se tratase,
y todo ¿para qué?
Acaso es todo tan urgente
que no tienes tiempo de parpadear.
Para. Piensa. Respira.
Observa el paisaje,
el azul de sus ojos,
ese mar que sus lágrimas crean.
Algo le ocupa la mente
y solo ella cree
que una botella de vodka
puede curarle.
Ni siquiera ella recuerda
la razón,
el problema
que le causa esa tristeza.
No podría considerarse tristeza
el no querer volver a casa.
Preferir un abrazo,
una caricia;
eso que consideras hogar.
Pero ya no puedes hacer nada
solo, observar aquellos ángeles.
"Los ángeles pueden volar"
Susurró y saltó.
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