sábado, 16 de mayo de 2015

Una más.

Se sentaba en la esquina de su cama. Llevaba una hora llorando por razones que ella misma desconocía. Se ahogaba. No podía controlar la caída de sus lágrimas por sus pálidas mejillas. La luz estaba apagada. Nadie la miraba. Se sentía frágil, realmente lo era y poca gente sabía esto en verdad. Todos veían como día a día, se rodeaba de gente que parecía apreciarla, obviamente lo hacían. Pasaban los días y ella parecía la típica chica de instituto, que aunque tuviese pocos amigos, ella era feliz. Intentaba llevarse bien con todo el mundo, aunque siempre fracasaba en este aspecto. Le gustaba estar en su propio mundo, pero evadirse allí, le hacía sentirse sola y perdida.

Se sentaba al final de la clase. Hablaba con gente que tenía sentada cerca, o aprovechaba para escribir cosas como estas. Solía vestir de negro, y no le gustaba llamar la atención. Ni que la gente la mirase. Aún así, la gente la miraba. La gente que se juntaba con ella, no la conocía realmente, y ella aparentaba ser uno más. Solo quería encajar de una vez por todas, aunque ella sabía que poco a poco se le iba acabando el tiempo. Muchas veces pensó en tirar la toalla. A nadie le importaría, ¿o sí? Nunca lo sabría. Seguían pasando los días y ella aguantaba  con todo, seguía acudiendo a sus clases, aun sabiendo que a veces, era lo último que quería hacer.

Se sentaba en un asiento del primer vagón del metro. Ahora estaba un poco más alta y había cambiado un poco. Estaba algo cansada, era más pronto se lo habitual. Seguía llevando su mochila con todos sus libros. Decidió no tirar la toalla. Toda aquella gente no merecía que ella la tirase. Incluso la gente que le importaba, tampoco lo merecía. Se encaminaba a otro lugar, donde empezar de cero. Donde todo iba a cambiar. Donde podría hacer lo que siempre había querido, y ser quien siempre había soñado. Ahora estaría un poco alejada de quién de verdad le importaba, pero sabía que aunque eso también le fuese a ser duro, iba a cambiar. Esta vez, para bien.

martes, 12 de mayo de 2015

A veces hablamos por hablar.

Y sí, eso es verdad. A veces hablamos por hablar, por tener algún tema de conversación, por mantener alguna discusión sobre un tema completamente aleatorio. Y sí, también es verdad que a veces metemos cosas en esa conversación para hacerla más interesante o por nuestro propio orgullo. Y sí amigos, todos sabemos que son mentira. En serio, ¿qué ganamos? Pero venga, reconozcámoslo, todos lo hemos hecho. 

Pero a parte de esto, quiero hablar de otra cosa. Hay muchas ganas de cambio. Yo, principalmente, quiero dar un cambio completo a mi vida. Desaparecer de donde estoy y empezar de cero en otro lugar. Lo veréis como una tontería, pero ya llevo muchas cosas acumuladas a la espalda y llega un momento en el que explotas. Llevo, y sin exagerar, toda la vida con la misma gente, he crecido con ellos; y obviamente me llevo muchísimos buenos momentos con ellos, por qué no. Pero el ser humano es muy rencoroso, y claro está, siempre nos llevamos los peores recuerdos de esas personas. Ya nos quedamos con eso que pasó y que ya no puedes ver a esa persona igual. 

Intentaría quedarme con los buenos momentos, pero aparte de rencoroso, el ser humano es cruel y da asco. De esta etapa en el instituto, me llevo también buenos recuerdos con buena gente, aunque sean pocos. Porque hay a veces que aunque nunca hayas hablado con una persona, simplemente un hola y una sonrisa suyos, te alegran. No querría perder esas personas por cambiarme de instituto, y siempre agradeceré el hecho de que estuvieran allí. 

domingo, 10 de mayo de 2015

Pensad antes de hablar.

El otro día vi por tumblr un post que decía que una persona nunca merece que le digan que se suicide, por algo que haya hecho, por muy mal que esté, aunque sea lo peor que podría haber hecho nunca. Personalmente, creo que nunca le diría algo así a alguien por muy enfadada que estuviese con esa persona. Pensad que se lo toma en serio y lo hace. ¿Cómo os sentirías? Yo me sentiría culpable de esa muerte y realmente nadie querría estar en ese papel. En ninguno de los dos. Suicidarse no es ninguna tontería, ni ningún capricho.
Por otra parte, habitualmente oigo comentarios nivel "está loco/a" en relación a una persona que se autolesiona. Primer punto, la gente que se autolesiona no está loca. No lo está. Y esa gente es juzgada por encontrar una vía de desahogo que no es la correcta. ¿En serio tenéis que juzgarles por ello? ¿Acaso ellos os juzgan? No. Segundo punto, ¿por qué en vez de criticar a esa persona, no la ayudáis?
Pero lo que realmente me molesta es que haya gente que diga este tipo de cosas y se quede tan a gusto y tan ancho. No sé, ¿realmente os sentís realizados como personas diciendo eso? Creo que si vosotros estuvieseis en ese lugar no querríais recibir dichos comentarios. Solo os quiero hacer reflexionar.